Sol turquesa.

No siempre está, y hay veces que la noche se ve desvelada con una luz intermitente que roza el turquesa, y mi cerebro, en fase beta, y yo no somos capaces de crear reacción alguna. Otras veces una fuerte luz azul ilumina la habitación y al abrir los ojos tengo la sensación de haber pasado a un estado líquido y me cuelo entre los huecos que las moléculas de oxígeno e hidrógeno dejan libres por el aire, y me evaporo junto al cristal, tratando de llegae al otro lado, pero la doble ventana me deja ubicada en un espacio frío, pequeño, protegido con cristales y siento como mi líquido se transforma en un pequeño tigre blanco atrapado, pero el teléfono y sus cuatro timbrazos me devuelven al estado original, dónde una pequeña luz amarilla entra por la ventana y todo vuelve a ser como ha sido siempre.

Las otras veces una suave luz azul ilumina el techo y le otorga extrañas sombras a los peluches colgados de la pared, no parpadea y no crea destellos. Solo ilumina con calma y armonía las paredes de colores de la habitación. Pero nunca logro abrir los ojos del todo, el turquesa me relaja y me invita seguir durmiendo….un leve murmullo distrae un rato mi capacidad de dormir, pero al final caigo de nuevo, está claro que esas luces son sólo un sueño.

Los miércoles siempre son un buen día para descansar, y es que miércoles suena a descanso, eso creo al menos. Así que me propuse una nueva meta para este miércoles, me autoconvencí de ser capaz de abrir mis ojos, levantarme de la capa y explorar qué tipo de luz habría hoy, de dónde vendría y quien la habría encendido esta noche…. Así que me tumbé en la cama, de lado y muy arropada, dispuesta a descansar y despertarme a media noche.
A las 7.30 sonó el despertador, hora de empezar el día, poca luz en la habitación. Para nada luz turquesa. No lo conseguí.
El jueves se desarrolló impaciente, solo era capaz de pensar en la noche, en las horas de sueño, en despertar teñida de esmeralda y sin saber qué estaba pasando. El tiempo caminó despacio, como siempre hace cuando la prisa o el ansia abordan a alguien, pero al final llegó la noche, con ella mi pijama negro y rojo y una botella de agua en la mesilla. La sonrisa de la noche vestida de colores se avecinaba por mi rostro. Me acosté, tardé en dormir, y la plena oscuridad era dueña de la casa.
Esta vez fue el tercer tipo de luz quien me despertó, suave y constante salía de los pies de la cama. Oí mi voz en el oído derecho decirme: “Despierta, alguien te espera a los pies”; aunque no recuerdo haberlo dicho. Y lo hice, fueron minutos hasta que logré abrir del todo los ojos, salí prudente y despacio de la cama y pensé que la mejor idea era arrastrarme por ella…….al llegar al filo de la cama, me asusté como si fuese a encontrar un precipicio al otro lado, y bien aferrada a las sábanas asomé poco a poco la cabeza.
Una caja con líneas de muchos colores hacía la lámpara con luz esmeralda, y un murmullo de partida de póquer salía del interior de la pequeña caja. Obviamente me decidí a abrirla, no sin antes temer qué algo malo se encontrase dentro…pero mi brazo izquierdo no dudó en emprender el camino hasta ella, la abrí. Tres diminutos seres de colores estaban dentro, sentados, charlando, sin nada diminuto a su alrededor, tan sólo ellos. Me miraron con sorpresa y alegría, y yo me detuve, con la tapa en la mano, inmóvil, atónita.
– ¡Hombre! Ya era hora, no sé qué os está pasando, pero cada vez tardáis más, y esto no es bueno, nosotros perdemos tiempo y vosotros oportunidades, y no están las cosas como para que eso pueda suceder. – dijo uno de ellos.
– ¿…Cómo? ¿Qué quieres decir…? Esto….es mi habitación, ¿quiénes sois?
– Te lo voy a explicar rápido y para que puedas entenderlo….Llevamos semanas viniendo a tu habitación, del mismo modo que llevamos toda la vida yendo a las habitaciones de las demás personas, nuestra misión es regalar sueños, por eso llegamos cuando dormís, para que todo lo que haya en vuestra mente en este instante sean sueños y nada más que eso. Quienes tienen la cabeza demasiado puesta en la realidad, jamás llegan a descubrir que estamos aquí esperando, tú has tardado….pero por fin estás aquí- dijo el más pequeño de los tres.
Y el más serio de ellos, explicó: Cada uno de nosotros tiene poder sobre un aspecto, tú debes imaginar tres deseos y adjudicarnos a cada uno de nosotros uno de ellos, si los repartes dándonos a cada uno del deseo sobre el ámbito de la vida sobre el que tenemos poder, se cumplirán todos. Queda en tus manos, la magia nunca es algo ajeno a los actos de las personas, por eso depende de ti conseguirlo.
Tardé unos minutos en asimilar todo, aquellos pequeños seres sentados en un caja de líneas de colores desprendiendo una luz azul que iluminaba toda mi habitación estaban allí para cumplirme tres deseos, siempre y cuando los repartiese bien. . . Debí de haberme quedado demasiado dormida en realidad….
– Ya he decidido qué quiero.
– Muy bien, pues venga.
– ¿Pero tengo que pensarlos sólo o tengo que decirlos en voz alta?
– ¡Estos humanos son idiotas! – exclamó el más serio, y el que aún no había dicho nada sonrió y dijo:

– Nos los tienes que decir, bajito y decidiendo qué le pides a cada uno.
Y así lo hice, tardé un rato en decidir quien de ellos se encargaría de cada uno, pero al final no dudé y me pareció que era hasta sencillo adivinar aquello, y todos saltaron cuando les pedí mis deseos, había acertado y no sabía si saltar yo en mi cama o seguir extremadamente quieta cómo había hecho hasta ahora. Cogí aire para preguntarles que de dónde habían salido, pero las patas de John chocando contra el suelo de la entrada de mi habitación me distrajeron, y entonces el azuláceo desapareció de la habitación y pude verme desde los ojos de John. Me vi apoyada sobre mis rodillas a los pies de la cama, mirando el suelo de la habitación, buscando luces de colores en las paredes, sombras extrañas en los peluches de casa, pude verme dormida, descansando, con la mano que colgaba por la cama hasta el suelo y decidí tumbarme a dormir conmigo.
He tardado en recordarlo todo, pero ahora entiendo por qué este año no he sido capaz de escribir nada más allá de “Querido Reyes Magos…”. Y es que los deseos más importantes ya están todos cumplidos, salieron de las manos de unos diminutos seres rodeados de una luz turquesa. Ahora abro los ojos en mitad de la noche, y la oscuridad total gobierna las sombras inexistentes de la pared.
Pero creo que ya tengo claro que le pediré a los reyes magos este año: una lámpara, una lámpara con la tulipa turquesa, para ponerla a los pies de la cama y poder soñar lo mismo una y otra vez….

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